Sueños sobre sueños by Noe
Soñamos a veces son sueños cortos y otras veces sueños mas largos, sueños que parecen minutos y sueños que parecen días, la imaginación es la que nos hace volar o nos hace caer, también hay sueños sobre de otros sueños como podríamos explicar ese sueño donde despertamos pero sin saberlo aun seguimos dentro de otro sueño, no podría dar nombres de esta historia por que no los se, tampoco podría contar que sucesos que acontecieron, solamente diré que el un día despertó, tomo su mochila y decidió irse, quizás algo le aquejaba muy dentro de su alma, no había un rumbo o al menos no llego a ese rumbo, la mochila solo llevaba un cuaderno, un lápiz, efectivo y nada mas, salió de casa, como si el destino ya le estuviera esperando rápidamente paso un autobús, no había una dirección asi que solo se estaba dejando llevar por las vueltas que da la vida, el viento recorría su piel, tras horas de trayecto empezó a caer el sol despidiéndose de el y con ello el camión se detuvo, una población de aquellas que siguen escondidas en los lugares menos esperados le estaba esperando, aunque en ese lugar no iba a encontrar señal móvil ya que no había manera o forma de que hubiera, la población estaba en medio de 2 bosques, parecía que aquellos bosques cuidaban de ese lugar era como si los arboles lo abrazaran para que nadie pudiera encontrarlo, el decidió caminar cuesta arriba por la carretera mientras las calles estaban solitarias, quizás no había nadie en ese lugar o tal vez la gente acostumbraba a quedarse en casa temprano, era algo que no íbamos a saber, tras caminar unos minutos llego a un cruce, uno le dirigía cuesta arriba pero otro seguía cuesta abajo, ambos caminos divididos por un árbol enorme con raíces que se clavaban al suelo aferrándose y sosteniendo todo el peso de aquel gran árbol, que pesaba el, no lo sé, pero a justo cuando seguiría continuando pudo ver a una casa pequeña y de ella salía una mujer quien ya era muy mayor de edad, tenia su espalda encorvada y abrigaba una chamarra enorme de color café aunque también se abrigaba con un cobertor muy abrigador y aunque era un poco extraño porque no hacia demasiado frio, podría ser la edad, caminaba hacia un lavadero de piedra en medio del atardecer mientras la luna se asomaba por de entre los arboles, el tenia curiosidad y quería saber que sucedía con aquella mujer, pudo ser eso o quizás pensó en que le daría un techo tras no encontrar a nadie mas, que desdicha salió una mañana a buscar un nuevo destino y termino en medio de la nada ¿seria pues que sus sueños se desvanecían? ¿acaso el arrepentimiento alguna vez toco su corazón? justamente cuando caminaría hacia aquella mujer una voz le dijo "santera" al mirar hacia atrás había una mujer junto a un árbol con vestido manchado por la suciedad y el tiempo, su cabello negro volaba por el viento, sin entender nada de lo que sucedía en ese momento se acerco a ella y ella lo dirigió hacia su casa del lado opuesto de aquella casa de la mujer , en el camino le menciono que a el le habían hecho santería y por eso no podía ser feliz que aquella mujer a quien había visto primero era la responsable de ello pero que ella sabia como destruir esas cuestiones, su casa era pequeña, el tejado de laminas color café pero el café se había deteriorado bastante por la lluvia, el tiempo y la falta de mantenimiento haciendo que sobre el empezaran a crecer plantas y el moho, al entrar le dijo que tenia 2 hermanas una de ellas era quien podía hacer que su mal fuera destruido, pero tenia que pagar un precio antes de que pudiera ver a sus dos hermanas, ya había llegado tan lejos asi que saco todo el dinero, mientras miraba la oscuridad de la noche decidía si dar el dinero o salir a pesar del peligro que le podría implicar pero ¿si salía que podía pasar? quizás algún ladrón lo podría esperar en la oscuridad de la noche, un coyote o quizás algún otro animal peligroso, dudando demasiado decidió darle el dinero al final si salía este no le serviría de nada ya que no conocía el lugar, entonces empezaron a caminar por un pasillo por el cual corría agua como si fuera un rio, las paredes húmedas con un color negro por la suciedad, la madera que sostenía las laminas rechinaba fuertemente como si algo las tuviera prisioneras y eso las hiciera gritar, al final del pasillo una sabana blanca rota por debajo con suciedad era quien separaba aquel pasillo de el cuarto donde estaban las dos hermanas de aquella joven, el tiempo por aquel pasillo parecía eterno y cada vez mas tenia una sensación de querer correr pero algo mas fuerte como su curiosidad hizo que avanzara llegaron y aquella sabana se movía como si quisiera que el se fuera pero no se retiro, la joven despejo la cortina para que el pasara, un cuarto pequeño, una luz de una veladora, un ropero muy viejo, una ventana que miraba hacia la oscuridad de la noche y en una esquina un pequeño catre con una colchoneta con demasiada mugre era lo que había tras la cortina, "ella es mi hermana que te puede ayudar" dijo la joven mientras que en el catre acostada estaba una mujer vestía igual un vestido blanco manchado con lo que parecía vomito, suciedad y desechos, postrada en la cama con una enfermedad que no le permitía controlar el movimiento de sus manos, estas se movían incontrolablemente al igual que su rostro que emanaba una desesperación de querer desaparecer, su cuerpo tenia señales de no haber comido nada por largos días ya que su piel decoraba sus huesos y en sus ojos se marcaban grandes marcas negras, no podía pronunciar palabras por lo que su suerte estaba terminada, "aun falta que te presente a mi otra hermana" dijo mientras miraba hacia la cortina entonces se asomo una mano de color rojo con uñas negras largas puntiagudas, al separar la cortina la vio, una joven de un rojo carmesí, en su cabeza adornaban dos grandes cuernos como si fueran de un carnero, grandes y enroscados, un vestido negro adornaba su cuerpo caminaba perfectamente pero sus pies, bueno aquello no podría describirlo, cuando entro aquella mujer que estaba postrada en la cama empezó a mover mas agitadamente las manos y de su boca emanaban lo que quizás eran gritos de miedo, las dos hermanas al escuchar esto se regocijaron anunciando que eran gritos de jubilo, la mujer del vestido rojo comenzó a saltar y a mover su cabeza como si estuviera bailando mientras le decía a el que esa noche se iba a liberar y que su hermana los iba a ayudar, la mujer postrada solo emitía sonidos parecidos a los gritos, las dos mujeres anunciaron el comienzo y pidieron tomarse de las manos mientras miraban al frente a aquella mujer que no podía hacer mas, en ese momento la hermana comenzó a gritar mas fuerte como si su vida estuviera a punto de terminar y sus únicas fuerzas para pedir ayuda estuvieran saliendo, las mujeres comenzaron un rezo en algún lenguaje desconocido entonces el escucho que afuera venia la otra mujer de edad avanzada junto con señores que traían antorchas y venían gritando sobre quemar aquella casa, el al ver toda esa escena decide que es momento de irse pero justamente cuando decidía que era momento de retirarse la mujer de rojo le dice "no te puedes ir a ningún lugar, esto no existe y esto lo tenemos que terminar" en ese momento su vista se oscureció mientras escuchaba los gritos de desesperación y aquel olor a agua estancada que recorría la habitación.




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